lunes, 20 de mayo de 2013

Los Molinos del Cifuentes


BERMEJO BATANERO, Fernando y GARCÍA LÓPEZ, Aurelio, Los molinos y las fábricas de papel del río Cifuentes, Guadalajara, Ediciones Bornova A.T.C. S.L., 2012, 300 pp. (ISBN: 978-84-938199-8-9).

Contando con la colaboración de la Central Nuclear Almaraz-Trillo y de los Ayuntamientos de Cifuentes y Trillo, la editorial Bornova ha editado este interesante libro escrito por Fernando Bermejo Batanero y Aurelio García López que “a la limón”, mitad por mitad, lo han escrito para dejar constancia de un tema, el de los molinos de agua y de papel del río Cifuentes, hasta hace relativamente poco tiempo, unos diez años, escasamente estudiado.
El libro se divide en dos partes.
La primera, que lleva por título “Los molinos hidráulicos del río Cifuentes”, se debe a la autoría de Fernando Bermejo Batanero y en él se analiza pormenorizadamente la existencia de dichos molinos a través de la no muy amplia historiografía alcarreña, en la que destacan los trabajos de Leopoldo Medina del Cerro, “Molinos de Guadalajara”, (Cuadernos de Etnología de Guadalajara, 32-33 (2000), 155-248); Antonio Berlanga Santamaría, Etnografía y arquitectura popular en el Señorío de Molina (Guadalajara, 2008) -del que tuvimos el honor de escribir el prólogo-, y Eulalia Castellote Herrero, Molinos harineros de Guadalajara, editado en 2008 por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a través de su Consejería de Turismo y Artesanía, en el que su autora realiza un profundo estudio tipológico basado en los datos que proporcionan las Relaciones de Felipe II y el Catastro de Ensenada, además de otros trabajos más puntuales presentados al V Congreso Internacional de Molinología (Alcázar de San Juan, Octubre 2005), entre otros, pasando posteriormente a ubicar geográficamente al río Cifuentes hasta Trillo, que a pesar de su escasa longitud -unos diez kilómetros- y gracias salvar un desnivel de más de ciento cincuenta metros, fue utilizado desde la antigüedad como fuente de riqueza a través de la instalación de molinos, batanes, serrerías, etcétera.
Gran interés tienen el tercer apartado, que consiste en una introducción histórica sobre el uso de los molinos hasta el siglo XVI, centrada exclusivamente en la comarca cifontina: el surgimiento de los primeros molinos, su aprovechamiento a lo largo de la Edad Media por los concejos, la nobleza y la Iglesia, con la consiguiente consolidación de los mismos tras la Reconquista y la desanexión de Trillo del Común de Atienza, creando su propio Señorío, así como el auge que la molinería alcanzó gracias doña Mayor Guillén y sus herederas, que continuaría con don Juan Manuel hasta la llegada de la Casa de Silva, con su auge y posterior decadencia con los Silva menores, y el cuarto, en el que Bermejo Batanero da una amplia visión de los molinos hidráulicos durante el periodo comprendido entre los siglos XVI y XX, en el que tienen cabida los que figuran tanto en las anteriormente mencionadas Relaciones Topográficas de Felipe II, como las Respuestas Generales al Catastro de Ensenada, así como numerosos pleitos surgidos por la posesión de los molinos asentados a la orilla del río Cifuentes, en especial por el molino de la Balsa,  hasta llegar al inicio de su ocaso, a finales del siglo XIX, con la consiguiente transformación en centrales eléctricas -“fabricas de luz”- en clara competencia con los molinos harineros y la pervivencia de alguno de ellos durante el siglo XX como los llamados “de la Balsa”, “de las Monjas”, “de la Cuesta”, los de Gárgoles de Abajo y de Arriba, el “del Martinete” y los molinos “urbanos” de Trillo, hasta llegar al momento actual.
La segunda parte, escrita por Aurelio García López,  lleva por título “Molinos de papel en el río Cifuentes”, aunque, en realidad, su contenido no se adapte al título mencionado puesto que son muchos los datos que su autor ofrece referentes a otros espacios geográficos, así la Sierra Norte, el Señorío de Molina, la cuenca del río Dulce, además de algunos molinos alcarreños -tanto de la Alcarria Alta como de la Baja-, situados en la cuenca del Tajo, como los de Pastrana, o en la del Tajuña, como el “de Cívica”.
Datos que sirven a modo de introducción al estudio de la molinería del papel hasta llegar a los de la cuenca del Cifuentes, centrado en detalle en los molinos de Gárgoles de Abajo, cuya creación se debió al obispo ilustrado Juan Díaz de la Guerra y del que posteriormente hizo donación al hospital de San Mateo de Sigüenza, -en el que el lector puede entrar con todo detalle a través de multitud de datos referentes a su maestro papelero (Miguel Vicioso Bernal), a los oficiales que en él trabajaron, o a la elaboración, producción venta del papel (con amplio mercado en Madrid)-, hasta llegar a constituirse propiedad de Santiago Grimaud, en que cobró gran importancia gracias a la calidad alcanzada por los distintos tipos de papel, y a la posterior desamortización en que pasó a la familia Recuero, y de Gárgoles de Arriba, que también perteneció a Grimaud hasta su cierre con la invasión napoleónica y su posterior apertura como fábrica del papel moneda de la Junta de Comercio y los Bancos de San Carlos y de Isabel II.
Un pequeño apartado sobre los molinos de Trillo cierra el trabajo, que completan unos anexos documentales, además de una extensísima bibliografía y un índice onomástico.
Un libro, en fin, verdaderamente importante para el mejor conocimiento de esta parcela de la arqueología industrial, tan en boga, que es la molinología, -que cada día capta más adeptos-, puesto que se trata de una exhaustiva memoria documental y gráfica de tan amplia variedad de molinos, construcciones que en la mayoría de los casos no han llegado a los tiempos actuales más que a través de algunas escuetas ruinas y topónimos menores.

domingo, 12 de mayo de 2013

Feria de Sueños



La Feria del Libro de Guadalajara “Primavera 2013” va a tener lugar en el Parque de la Concordia, entre los días 16 al 19 de mayo. Mañana y tarde abrirán las 18 casetas que instalan otras tantas editoriales, librerías y asociaciones relacionadas con la cultura y los libros.

El jueves 16 de mayo, a las 11 de la mañana, será inaugurada la Feria del Libro de Guadalajara “Primavera 2013”. Un acontecimiento anual, esperado por los lectores alcarreños, que en él encuentran miles de oportunidades para seguir buscando, entre las páginas de los libros, sus recónditos sueños.

La magia del libro es ofrecida por los libreros, editores, autores, historiadores y viajeros. Ellos componen los elementos de la libertad máxima: el libro donde se expresa el saber, la ironía, la memoria de los otros, las claves del futuro, la poesía y el entretenimiento.

Además de los stands, la Feria cuenta con una carpa de nuevo formato, en estructura rígida, donde se va a poder participar de charlas y encuentros con autores, presentaciones, narraciones y lecturas poéticas. Coincide la Feria con una nueva edición de “Arriversos”, poesía en Guadalajara.

Multitud de actividades paralelas tendrán lugar en esos día en el entorno de la Feria, en el Parque de la Concordia. Queremos resaltar las propuestas que ofrece la editorial AACHE Libros de Guadalajara:

El viernes 16, por la tarde, firmará ejemplares de su último libro “Arte y Humanismo en Guadalajara” el académico de la Historia profesor Herrera Casado. Trata de las pinturas de los techos del palacio del Infantado.

El sábado 17, por la mañana, a las 11 presentará en la carpa su último libro “La Feria de las Mercaderías deTendilla” el profesor de la UAM José Luis García de Paz, quien luego firmará libros.

El sábado 17, por la tarde, firmarán ejemplares del libro “Los Mendoza y el Mundo Renacentista” algunos de sus autores, profesores de diversas universidades, entre ellos Escudero Buendía, García de Paz y Herrera Casado.

En esta Feria de Sueños, organizada por el Patronato Municipal de Cultura de Guadalajara, participan tres editoriales alcarreñas (Aache, Cariño, y El Mundo de Papel), 11 librerías de la ciudad y provincia (LUA, Cobos, Arbol Rojo, Proa, El Pasadizo, El Corte Inglés, Dino’s, Walkyria Comics, La Ballena de Cuentos, El Plumier y Neire) y tres Asociaciones Culturales (Rincón Lento, Federico Engels y Anselmo Lorenzo). La presencia institucional implicada en el mundo del libro estará representada por el Patronato Municipal de Cultura, la Diputación Provincial y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

sábado, 11 de mayo de 2013

Una feria retratada



García de Paz, José Luis: “La Feria de las Mercaderías de Tendilla”.  Aache Ediciones. Guadalajara, 2013. Colección “Tierra de Guadalajara” nº 86. Tiene 80 páginas, y muchas ilustraciones en color y BN. ISBN 978-84-15537-30-4. Como todos los libros de esta Colección, en formato de cómodo manejo, a los capítulos iniciales del autor, se suman aportaciones sobre el mismo tema de otros escritores y personas que tuvieron experiencias con la Feria. Así destacan los escritos de Luis Monje Ciruelo, de Juan Antonio Nuevo Sánchez y de Doroteo Sánchez Mínguez, este último aunque de Peñalver, hondo conocedor de las costumbres alcarreñas y, por supuesto, de esta feria tendillera que fue evolucionando a lo largo de los siglos, dejando en su camino suculentas anécdotas que él nos refiere.

En la Feria del Libro de Guadalajara, que va a tener lugar desde el 16 al 19 de mayo, uno de los libros estrella va a ser precisamente el que trata de otra Feria, aunque esta de mayor antigüedad y raigambre. La Feria de las Mercaderías, la clásica “Feria de San Matías” de Tendilla se sube a los anaqueles de las bibliotecas, y desde allí nos observa. Vale la pena que nosotros la observemos a ella, hasta en sus más mínimos detalles.

Con motivo de la declaración de “Fiesta de Interés Turístico Regional” que en febrero de 2013 se le ha otorgado a esta manifestación del costumbrismo alcarreño, que hunde su memoria en los viejos siglos de la Edad Media, pues se sabe que ya a mediados del siglo XV se celebraba, la editorial Aache ha editado este libro cuyo autor, el profesor José Luis García de Paz, viene investigando, escribiendo y animando para su conocimiento y recuperación.

La Edad dorada de la Feria

Sobre su antigua existencia, nos dice el autor que esta celebración data nada menos que del reinado de Juan II de Castilla, teniendo constancia documental de la confirmación de su existencia en 1484, mediante un Privilegio Real. Es Helen Nader quien cree que sería el marqués de Santillana, político y escritor castellano, quien tras logar en 1435 el señorío de Tendilla, pensara en aprovechar las características topográficas del lugar para desarrollar un seguro potencial comercial, al estar en un transitado camino que iba desde Castilla a Valencia pasando por Cuenca. Cuando su segundo hijo, como su padre llamado Iñigo López de Mendoza, recibiera el título de conde de Tendilla, en 1468, pensaría en afianzar esta posibilidad, sin duda. Y aunque desde bastante antes se celebraban en la villa alcarreña dos ferias (en invierno aún, por San Matías, y en el otoño para San Mateo), los Reyes Católicos concedieron a Tendilla el privilegio de celebrar Feria franca, salvando de impuestos a quien en ella comerciara, lo que suponía un verdadero espaldarazo para la villa, pues eso suponía la posibilidad de una gran afluencia, con el correspondiente negocio añadido.
La primera mención escrita de la feria de San Matías está fechada el 6 de diciembre de 1484, y ya desde entonces empieza a aparecer en referencias documentales, muy especialmente en la interesante correspondencia del segundo conde de Tendilla, que nos ha llegado a través de diversas fuentes bibliográficas. En este sentido conviene ver algunas de las cartas del conde publicadas en "La Correspondencia del Conde de Tendilla", por Aurelio García López en Wad-Al-Hayara nº 22 (1995); en el "Epistolario del Conde de Tendilla (1504-1506)", por Jose Szmolka y colaboradores, en la Universidad de Granada (1996) y en la "Correspondencia del Conde de Tendilla (1508-1513)", por Emilio Meneses, editado por la Real Academia de la Historia (1973). Desde entonces, quedan muchos datos, entre ellos lo que prueban que los señores territoriales de la villa de Tendilla promocionaron esta feria estableciendo unos impuestos bajos en las ventas al por mayor y dejando exentas de todo impuesto todas las transacciones al por menor. Otro elemento que da la clave de su auge, es la decisión que se tomó, ya a finales del siglo XV, de obligar a la construcción de soportales en las casas de nueva planta.

Continuidad a través de los siglos

En el libro de García de Paz, con un lenguaje sencillo y accesible a todos, se nos cuenta cómo el desarrollo principal de la Feria tuvo lugar a lo largo del siglo XVI. Un siglo en el que el aumento de población y de negocios hizo que se desarrollara espléndidamente la reunión comercial, tal como podemos leer en las “Relaciones Topográficas” que en 1580 se enviaron, desde todos los pueblos de Castilla, a la administración de Felipe II.
Las crisis que siguieron en los sucesivos siglos, a partir del XVII, a lo que se añadió la Guerra de Sucesión en los primeros años de la siguiente centuria, afectaron a la Alcarria toda, incluida Tendilla, que pasó de tener 604 vecinos en 1591 a solamente 54 en 1717. Esto es: de casi unos 2.500 habitantes a poco más de doscientos. En esa época el ciclo ferial se redujo a una sola convocatoria, la de finales de Febrero, y así puede leerse en las "Memorias Económicas" de Eugenio Larruga (1791) que "…en Tendilla se celebra feria el 25 de febrero; es de ganado mular, y de poquísimo comercio". A lo largo de ese siglo se recuperó lentamente, villa y feria, aunque sin recuperar los horizontes de prosperidad del Renacimiento.
Luego nos cuenta García de Paz, con toda clase de pormenores (que le llevaron hace unos años a escribir y publicar otra monografía sobre este momento, en “Tendilla y su Feria durante la francesada”, Aache, 2009) que el acontecimiento siguió teniendo vida incluso a pesar de la guerra de la Independencia.
En los diccionarios económicos y sociales que se publican durante el siglo XIX queda reflejada la vitalidad, progresiva, de la Feria tendillera. Sebastián Miñano en el suyo de 1826 menciona en Tendilla una "Feria el 24 de febrero", y don Pascual Madoz en su "Diccionario Geográfico-Estadístico Histórico" publicado entre 1845 y 1850 indica que "el 24 de febrero se celebra anualmente una feria que dura tres días, y su principal tráfico lo constituyen los ganados, particularmente mular, tanto cerril como domado, también se ponen varias tiendas de paños, quincalla, objetos de hierro y otros artículos".
A lo largo del siglo XX se mantuvo y de ello queda abundante reseña en la prensa provincial, dando cuenta en “Flores Abejas”, “Nueva Alcarria” y otros periódicos de la llegada de tratantes, muleteros y mercaderes, del transporte de mulas hasta la estación de ferrocarril, de la necesaria vigilancia del orden por la Guardia Civil y de numerosas anécdotas que recordaban los mayores. En este siglo se vendieron no solo caballerías (sus tratantes, los “muleteros” arribados de Aragón, Cataluña, Castilla, etc, eran famosos por su capacidad negociadora, el dinero que manejaban, y lo bien que sabían relacionarse con el público) sino muchos otros objetos que daban un sentido abierto al certamen: monturas y arreos de animales, paños e hierros, aperos de labranza, sombreros, botijos, navajas, hierro viejo, guitarras, más elementos de alimentación que son los que parecen predominar ahora: miel, dulces, queso y productos de la matanza.

El renacer de la Feria de Tendilla

Es Juan Antonio Nuevo, alcalde que fue de Tendilla en 1993, quien nos recuerda la forma en que aquella feria tendillera, tan decaída progresivamente que llegó a dejar de celebrarse, renació, porque su recuerdo no llegó a perderse, siendo el Ayuntamiento y la Asociación de Comerciantes quienes a la limón procuraron su vuelta a la vida . Y así vemos cómo en febrero de 1994 resucitó y hasta hoy, 20 años seguidos, siempre a más. Durante el último fin de semana de febrero, o en el más cercano al día 24 de ese mes, que es San Matías, se ha venido celebrando con un sustrato de revitalización ganadera, de comercio actual, especialmente de comestibles, y muchos actos culturales y lúdicos en su torno. Tras esos 20 años de progresión, el gobierno de la Junta de Comunidades ha acordado su declaración como “Fiesta de Interés Turístico Regional”, apelando especialmente –creemos- a su antigüedad y tradición, pues sin duda es una de las más antiguas del territorio castellano-manchego.
De ahí que la aparición de este libro, que va a ser presentado públicamente en la Feria del Libro de Guadalajara el próximo sábado día 18 de mayo, a las 11 de la mañana, en la carpa principal de la Feria, sea muy justificada en orden a reordenar toda la información que ha generado en esos más de cinco siglos de vida, con imágenes y anécdotas, escritos y recuerdos de mucha gente.

Esencia del libro

La obra, sencilla en su planteamiento, nos ofrece una visión inicial de la historia de la villa alcarreña de Tendilla, y de sus señores, los Mendoza, desde el siglo XV. Pasando luego a reconstruir los orígenes de esta Feria, que estuvo secularmente dedicada a San Matías, pero cuyo objetivo era el de ser la primera del año (todavía en pleno invierno) para que los artesanos pudieran dar salida a sus productos elaborados los meses anteriores, consiguiendo reunir a miles de personas, llegadas de toda la Península, que comerciaban y suponían al mismo tiempo una saneada fuente de ingresos para el conde.
En el libro se estudia la evolución de la Feria, y cómo en los años del Renacimiento al compás de un crecimiento económico en España, la afluencia de mercaderes era enorme, llegando desde todas partes de Europa y aún de América, vendiendo y comprando mil objetos extraños y exóticos, siendo además un lugar clásico de compra-venta de animales, especialmente mulas, habiendo quedado en la paremiología popular amplio reflejo de ello.
En resumen, y teniendo en cuenta la abundante iconografía que el libro ofrece, podemos decir que estamos ante un libro hermoso, y al mismo tiempo útil, por cuanto nos permite conocer con brevedad y rigor la esencia de una fiesta (ya de categoría regional) que cada año reúne más gente y participación densa de visitantes, expositores y actuaciones, centradas en la evocación de tiempos antiguos y en el comercio –que sigue vivo- de animales, y mercaderías varias

viernes, 10 de mayo de 2013

Heteróclitos


HETERÓCLITOS, 13-31 mayo 2010. espacio de arte antonio pérez. centro san josé. Guadalajara, Cuenca, Diputación de Guadalajara. Servicio de Cultura, 2010, 72 pp. Catálogo de la exposición (ISBN: 978-84-92502-14-1) (19x19 cm.).

A veces es importante volver la vista atrás y ver con otros ojos, siempre renovados, aquello que pasó y que ahora puede verse a través de esos otros “ojos” que son los catálogos. Tal es el caso de la exposición que comentamos.
Habrá quien piense que el arte es el de siempre y que las “cosas” que se llaman “modernas” son tan sólo intentos, ensayos de laboratorio más o menos pasajeros.
Uno quiere pensar que no y que a pesar de ello muchos de esos llamados intentos son muestras de arte verdaderamente logrado que, ciertamente, podrá o no, gustar más o menos… y a pesar de ello todavía en pleno siglo XXI volverá a surgir la preguntita de marras de si se entiende o no, al igual que suele surgir también la de quien no entiende de libros y que al saber que fulano o mengano tiene una biblioteca bien surtida por numerosa, siempre pregunta: ¿Y se los ha leído usté todos?
Los textos del catálogo que comentamos, breves como corresponde a una publicación de tales características, fueron escritos por Mónica Muñoz y se editaron al cumplirse un año de la inauguración del Espacio de Arte Antonio Pérez que la Diputación de Guadalajara dedicó al polifacético y caleidoscópico seguntino.
Como todos sabrán, que para eso están los diccionarios, lo heteróclito es aquello que está fuera del orden establecido, lo irregular, lo que se sale de la norma, cosa que se cumple a rajatabla a través de los elementos que compusieron la exposición homónima: fotografías, pinturas, objetos encontrados y obra gráfica absolutamente dispares unidos por Antonio Pérez en su Fundación, pero que cobran sentido propio en “su” lugar correspondiente: que la propia Fundación, con sede en la artística ciudad de Cuenca, y obras de Oscar Lagunas, El Manchas, Adrián Moya, Rafa Miranzos, Jesús Ortega, Jesús Otero Iglesias, Victoria Santesmases y Santiago Torralba Pérez; la obra gráfica, con su sede en de San Clemente (Cuenca) y obras de Corneille y Lucebert; el museo del objeto encontrado, también en San Clemente, con piezas de lo más dispar reunidas y “encontradas” por Antonio Pérez a partir de los años cincuenta y, finalmente, en el museo de la fotografía, instalado en Huete (Cuenca) que contiene imágenes de Ricky Dávila, Jean-Marie del Moral, Rosell Meseguer, Isabel Tallos y Santiago Torralba Hernáiz.
Espacios que aunque separados componen los fondos de la Fundación Antonio Pérez, fundada en 1988 tras haber sido donada a la Diputación de Cuenca con el fin de ampliar la oferta cultural de dicha ciudad a través de las más de tres mil obras con que cuenta.
No se trata por tanto de obras “aisladas”, sino de obras que forman parte de un espacio que las acoge y que a su vez complementan.
No sería lo mismo la obra sin ese espacio ni el espacio sin la obra.
No un espacio cualquiera ni una obra cualquiera, sino un espacio especial que contrasta con la “modernidad” de la obra, que forma el contrapunto que se busca y lo consigue, para no sólo constituir un elemento meramente visual más o menos impactante sino para hacer pensar en otras posibilidades artísticas, puesto que el arte muchas veces puede encontrarse en cosas, a través de objetos, en los que apenas ha intervenido el hombre.
A veces tras la destrucción llega el arte y ese resultado, los objetos resultantes de esa posible violencia humana o natural, son los que busca y encuentra Antonio Pérez en un desconchón en la pared de una casa en ruinas, en un bote de Coca Cola aplastado por un camión, en una vertedera de tractor desgastada o acaso en una señal de tráfico oxidada que sirvió de diana a un cazador sin pieza…
Ver exposiciones de este tipo eleva la moral, pero verlas separadamente junto a otras muestras como las que se exhiben en el Museo de Arte Abstracto o los más modernos Espacio Torner en la antigua iglesia de San Pablo o en la sede de la Fundación Antonio Saura -la Casa Zavala- es todo un placer que se acrecienta cuando además se callejea por el barrio alto, que a su vez se convierte en continente de ese contenido que son los propios espacios artísticos, continentes a su vez de otras manifestaciones artísticas. La obra de arte en su espacio artístico dentro del conjunto total.
La colección de Antonio Pérez dándose la mano con la del amigo Saura y todas bailando entre la mágica arquitectura conquense, entre conventual y medio burguesa, con las arpilleras negriblancas de Manolo Millares, con la tenue y difuminada línea de Fernando Zobel, con las trepidantes y dinámicas rectas coloristas de Sempere o con las masas de Pablo Sebastián y los hierros, ahora madera, de Eduardo Chillida -Avesti gógora saludándonos a la entrada-, asomándose a la barranquera del Huécar desde los ojos saltones de sus Casas Colgadas, sobresaliendo por entre los ocinos y los cipreses que elevan su delgadez inmaculada al eterno azul tenue apenas salpicado de nubecillas juguetonas, si el día acompaña.
Un catálogo que mezcla un perfecto colorido con un blanco y negro mate, diseñado por artetinta, que dan idea de la colección de arte que atesora la Fundación Antonio Pérez en sus diferentes sedes, y de la que tuvimos la oportunidad de disfrutar a lo largo de una amplia selección.

jueves, 9 de mayo de 2013

Nuevas estelas discoideas medievales


La aportación del Boletín sobre Estelas Discoideas que periódicamente se publica en nuestro país, y que tiene por principal animador y estudioso a José Ramón López de los Mozos, nos ofrece en su último número de este año 2013 un par de novedades referidas a nuestra tierra.
La primera noticia es “Una estela funeraria en Narrillos del Álamo (Avila) que publican en colaboración López de los Mozos y Gismera Velasco, mostrándonos en doto y dibujo la imagen de una piedra circular situada ahora en el frontal de una casa documentada como la más antigua del pueblo, y que fue erigida en el siglo XVI. En ella se representa una cruz basta, tallada, que podría ser pieza de cementerio de los siglos XII-XIII. Allí la llaman popularmente “la cruz de los templarios”.
Le sigue un artículo sobre la capilla de Nuestra Señora de Sokorri, y a continuación aparece el trabajo que nos ha llamado especialmente la atención, y que es  el estudio de “Nuevas estelas de Abánades (Guadalajara)” realizado conjuntamente por López de los Mozos y Barbas Nieto. Analizan tres estelas (la primera ya conocida), de las cuales son circulares las dos primeras, y tabular la tercera. La primera muestra inscritas hasta cinco cruces de diversos tipos, y la segunda ofrece una roseta hexafolia inscrita dentro de un círculo, que se encontró en el despoblado de San Llorente. La tercera estela de Abánades, hoy puesta sobre un pedestal pétreo en el centro del cementerio viejo de la localidad, muestra una pieza hexafolia, y es filiada como posiblemente romana. En cualquier caso, los autores ofrecen un estudio comparativo entre ellas y otras ya conocidas de la comarca.

El Boletín, breve pero muy interesante por la novedad de hallazgos que aporta y su valoración, ofrece también reseñas bibliográficas y hace finalmente referencia a otra publicación española del tema.

A.H.C.

viernes, 3 de mayo de 2013

Un novedoso estudio sobre el palacio del Infantado


HERRERA CASADO, Antonio, Arte y Humanismo en Guadalajara, Guadalajara, Aache ediciones (col. Tierra de Guadalajara, 87), 2013, 96 pp.

El libro que comentamos se estructura siguiendo el esquema que su autor -Antonio Herrera Casado- trazó a comienzos de los años ochenta en su trabajo “El arte del humanismo mendocino en la Guadalajara del siglo XVI” (Wad-Al-Hayara, 8 (1981), 345-384), aunque con algunos aumentos documentales y ciertas matizaciones en lo referente a la interpretación de los frescos que decoran los techos del palacio del Infantado, publicadas un año más tarde, en el segundo semestre de 1982, por el profesor e investigador Fernando Marías, en el Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 55:  -“Los frescos del palacio del Infantado en Guadalajara: problemas históricos e iconográficos”-, realizados ambos trabajos siguiendo las normas de interpretación iconográfico-iconológica diseñadas por Panofsky, es decir, aquellas que proceden de la búsqueda de una interpretación surgida de cada una de las pinturas,  así como del  conjunto  de las mismas y de su disposición o distribución, que para Herrera Casado, como indica a modo de conclusión, vienen a ser una representación de “La Fama” de los Mendoza, apoyada en los hechos más relevantes de la saga familiar a lo largo de los tiempos, a través de la que demuestran su Valor y su Virtud, para con estos ingredientes poder llegar a vencer al Tiempo, como hasta cierto punto ha sucedido gracias, precisamente, a la conservación más o menos íntegra de estas pinturas, que son una forma propagandística de su Gloria y sus riquezas.
Todo ello según unos esquemas iconográficos humanistas previamente trazados.
Su índice es muy escueto, aunque su calado es profundo e interesante, dado que se trata de un tema poco estudiado en Guadalajara. Así, desde una breve introducción donde se habla de los orígenes del libro, se dedica un breve espacio al propio palacio del Infantado; a los duques constructores y transformadores de su arquitectura y su decoración, adaptándola a la moda de cada momento; a los artistas que participaron en sus reformas, centrándose especialmente en la más controvertida llevada a cabo por el quinto duque -aquel don Íñigo López de Mendoza retratado por Tintoretto (1536-1601), cabeza de la Casa del Infantado desde 1566 y “hombre vacío de ideas [que] vivió de las rentas intelectuales de su antecesor (y también de las económicas, pues él lo único que supo hacer, y lo hizo con largueza, fue gastar sumas fabulosas de dinero)”-, para centrarse en la obra de Rómulo Cincinato -que según Marías estuvo trabajando en Guadalajara desde mayo de 1578 hasta mediados de agosto de 1579 y desde diciembre de ese mismo año hasta julio de 1580, o sea 26 meses y cuya actividad artística fue recogida por Palomino en El Museo Pictórico y Escala Óptica (Madrid, 1715): “En las casas del Excelentísimo Señor Duque del Infantado en Guadalajara, hizo muchas cosas al fresco, con muchos y varios adornos, que satisfacen a todos los que lo entienden”.- y la decoración de las salas decoradas, para con estos antecedentes ofrecer una interpretación humanista del conjunto parietal representado a lo largo de cinco salas conocidas como “del Tiempo”, “de las Batallas”, “de Atalanta”, “del Día” y “de Escipión”, así como de dos saletas denominadas “de los héroes romanos” y “de los héroes griegos”, que ocupan más de ciento treinta metros cuadrados, para finalizar con los jardines realizados a imitación del Laberinto de Creta, y unos apéndices documentales.
Herrera Casado propone un orden concreto para desentrañar el significado de las pinturas existentes, -actualmente más o menos velado aunque en el momento en que fueron realizadas perfectamente comprensibles para las personas cultivadas-, contando incluso con las que no se han conservado.
Para ello hay que comenzar por la “Sala del Tiempo”, donde figura Cronos como auriga de un carro arrastrado por ciervos, rodeado por los signos del Zodiaco, que da entrada a la “Sala de las Batallas” (antiguamente conocida como “Sala de Don Zuria”, por sus luengas barbas blancas) la mayor de todas, en cuyo techo aparecen tres escenas bélicas dedicada la central -según Herrera Casado- a la batalla de Arrigorriaga, en la que Don Zuria, iniciador del linaje mendocino, sale vencedor contra los leoneses y se proclama señor de Vizcaya. Todo ello acompañado de diversos tondos en los que se siguen representando escenas en las que se muestran otros triunfos y victorias familiares, al tiempo que se añaden disposiciones del alma como el Honor, la Fama, la propia Virtud o la Eternidad y donde los personajes mendocinos aparecen vestidos a la usanza de los antiguos romanos.
Desde la “Sala de las Batallas” se puede acceder a dos saletas: la “de los héroes romanos”, representados mediante escenas tomadas de la obra de Valerio Máximo, y a la “de los héroes griegos” u olímpicos, cuyas escenas fueron sacadas de Bocaccio, en la que numerosos personajes históricos y mitológicos se entremezclan con virtudes cristianas y dioses clásicos, quedando clara la unión existente entre el Arte y el Humanismo.
El siguiente paso conduce al “lector de imágenes” a la “Sala de Atalanta”, quizá la más perfecta, dedicada a la fábula de Atalanta e Hipómenes (Ovidio, Metamorfosis, VIII), nombre que recibe esta sala en los planos que encontró Herrera Casado en la Colección Osuna del Archivo Histórico Nacional y cuyas escenas muestran a los dioses con un sentido que alude a la lucha contra el Tiempo, lucha que también continuaba en la sala adyacente, dedicada a la victoria del Día contra la Noche, la Aurora, etcétera, cuya decoración incide nuevamente en la importancia de la Fama familiar.
A todo lo anterior hay que añadir el significado de la traza de los jardines del palacio del Infantado, en los que hubo un gran laberinto, a imitación del de Creta, dedicado al Minotauro, claramente entroncado con la leyenda de Teseo que, sirviéndose del hilo de Ariadna, logró salir de dicho laberinto, lo que viene a significar el poder de la inteligencia en su lucha contra la adversidad.
Un libro interesante y de fácil lectura que hará las delicias de quien lo lea.

José Ramón López de los Mozos

viernes, 26 de abril de 2013

Memoria de Torrejón del Rey


Villa de Torrejón del Rey. Una mirada al pasado, Guadalajara, Ayuntamiento de Torrejón del Rey y Ediciones La Ergástula, 2009, 232 pp. (ISBN: 978-84-936732-4-6).

El libro que hoy sacamos hoy de nuestro Baúl de libros se editó el año 2009, dentro del programa “Los Legados de la Tierra” que tanto bien hizo para el conocimiento de la fotografía antigua, y hasta cierto punto olvidada, de los pueblos de Guadalajara.
Básicamente el libro, cuya edición no escatimó medios: buen papel, encuadernación con tapa dura, fotografías en color…, consta de dos partes principales: la primera destinada a conocer la Historia de Torrejón del Rey, y la segunda, que constituye el Catálogo de Imágenes, que a su vez se encuentra distribuido o subdividido por temas: El pueblo y sus parajes, fiestas populares, fiestas religiosas, la infancia, la escuela, labores del campo, retratos, tiempo de ocio, tradiciones y vida social, fotografías que en muchas ocasiones han permanecido guardadas amorosamente como verdadero patrimonio heredado de los mayores y que muchas veces, al echarles un vistazo de tarde en tarde, han podido provocar más de una leve sonrisa al recortar tales o cuales momentos pasados, o quizá también más de una lágrima.
Fotografías que pueden “verse” desde distintos puntos de vista, pero fundamentalmente desde dos principales: como recuerdos familiares que son y que como tales pasaron a integrar el patrimonio de lo íntimo, o como documentos del pasado del pueblo. En ambos casos su valor es incalculable y no solo por su contenido sino por su cantidad, puesto que para la realización del catálogo se registraron más de 2.000 fotografías, como señala Carmen de Mora-Granados Sáez, Archivera Municipal, en la introducción, y que abarcan un espacio temporal situado entre los años 1870 y 1960.

sábado, 20 de abril de 2013

Nueva edición del Fuero de Molina


Cabañas González, María Dolores (estudio inicial y edición): “Fuero de Molina”. Edita la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara. 2012. 112 páginas más facsímil en color. 15,5 x 22,5 cms. ISBN 978-84-92502-21-9

Con motivo del 200 aniversario de la existencia de la Diputación Provincial, esta institución política ha decidido editar un viejo texto histórico de nuestra tierra, acompañado del estudio y la transcripción correspondiente, realizado por la profesora de Historia de la Universidad de Alcalá, Mª Dolores Cabañas. La edición es bonita y elegante, el libro va encuadernado en tela, aunque no lleva sobrecubierta que lo identifique. Ha sido impreso en Navalcarnero (Comunidad autónoma de Madrid), y supone una primera parte de texto con estudio analítico del documento, más la transcripción rigurosa del Fuero molinés, del que se ofrece finalmente, en papel tipo couché, con fotografías de gran calidad, la imagen facsímil de este importantísimo elemento de la historia documental de nuestra tierra.
En el estudio previo, la profesora Cabañas hace unas iniciales consideraciones acerca de la historia del territorio molinés, analizando previamente el concepto de “frontera” aportando ideas nuevas, y estudiando el proceso de conquista del territorio, entre el Duero y el Tajo, haciendo otras consideraciones sobre el concepto de “desierto” o tierra despoblada con el que comienza el texto estudiado.
Se fija y nos da cuenta de la tarea conquistadora del rey Alfonso I de Aragón, quien casado con doña Urraca, hija y heredera de Alfonso VI de Castilla intervino en esa época muy activamente en los asuntos castellanos, a lo largo del primer cuarto del siglo XII, habiendo sido todo ello estudiado por Lacarra y Julio González, a quien la autora sigue en todo. Así vemos que Molina perteneció desde el momento de su conquista, hacia 1129, al reino de Aragón.
Habla luego de la estructura del territorio, de la villa y las aldeas, y explica lo que es un fuero, del tipo de los de la “Extremadura castellana” a cuyo grupo pertenecía el de Molina, fuero al que califica a medias entre “señorial” y de “ciudad de la Extremadura”. En todo caso, Cabañas basa su análisis en el que Sancho Izquierdo escribió como previo análisis a la publicación de este fuero en 1916. Cuando hace ya un siglo que alguien, y por su cuenta, se atrevió a publicar este documento tan importante, es ahora la Diputación la que nos ofrece esta edición tan cuidada. Y siguiéndole opina que debió haber un primer texto latino, de mediados del siglo XII, y una copia romanceada del siglo XIII que es la que se conserva actualmente, como joya única, en el Archivo Municipal de Molina de Aragón. Otras copias posteriores están custodiadas en la Biblioteca Nacional y en la Biblioteca Real.
El siguiente aspecto de este estudio es el análisis del propio fuero. Aunque no entra la profesora Cabañas en el análisis jurídico del mismo, sí que da unas pinceladas divulgadoras de alto nivel, refiriendo cómo es don Manrique de Lara, primer señor del territorio, quien lo otorga, aunque  en este ejemplar que se publica figuran también las señoras molinesas doña Mafalda y doña Blanca, en pleno siglo XIII como otorgantes y en todo caso revisando el texto. Aquí se discute sobre la realidad de que el Fuero de Molina marque una forma de señorío de behetría o no, al permitir que sean los súbditos quienes elijan al señor entre las personas del linaje de Lara, y que permaneciendo el poder en él, no vaya a otras manos, por lo que se interpreta como un adelanto de lo que siglos más tarde sería la institución del mayorazgo.
Como muy genérico comentario, y como aplauso a esta tarea de recuperar los documentos esenciales de la historia de nuestra tierra, van estas líneas que saludan este nuevo libro, que esperemos llegue a muchas manos, para que sean cada vez más quienes conozcan su historia, la promuevan y la defiendan.

A.H.C.

viernes, 19 de abril de 2013

Biodiversidad de Fábula


AYA DURÁN, Ana, Guadalajara, Biodiversidad de Fábula, Guadalajara, Diputación de Guadalajara. Servicio de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, 2012, 80 pp. (Edición no venal).

Desde el mundo clásico se ha venido extrayendo una enseñanza útil sobre aspectos morales, sucesos acaecidos, etc., a través de las fábulas o apólogos y de los cuentos, mediante ficciones alegóricas o la personificación (antropomorfización) de seres irracionales,  inanimados o abstractos; no es otra la definición que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), en su quinta acepción.
Hoy, es decir, en los tiempos que corren, Ana Aya, la autora del librito (15x13 cm.) que comentamos, recurre a la fábula para enseñar, especialmente a las nuevas generaciones aún tiernas antes que a los mayores, aunque sin olvidar a éstos, la diversidad de flora y fauna que conserva la provincia de Guadalajara, -de ahí el título del libro-, con el fin de que sepan valorar su importancia y su interés como  patrimonio natural.
Para ello ha escrito estas cuatro fábulas breves, muy infantiles -ya era hora de que alguien hiciera algo para los niños sin afán crematístico-, cuyos protagonistas son animales y plantas representativos.
Cada una de ellas corresponde a una comarca natural y, a lo largo de su lectura, evidentemente amena como no podía ser de otra forma, se da a conocer la riqueza de su biodiversidad, en qué estado se encuentra, sus riesgos y amenazas, y los mejores medios para su conservación, entre otros muchos temas.
Como pórtico o entrada a los mencionados cuentecillos y a modo de índice fuera de lo normal se incluye un mapa provincial, a doble página, donde aparecen señaladas las cuatro comarcas principales: La Campiña; la Sierra Norte; el Señorío de Molina, al que se le añade el Alto Tajo, y la Alcarria, siguiendo el sentido de las agujas del relój.
Así, en primer lugar, “Otis, la avutarda viajera”, ha sido elegida como el animal que mejor podría representar la Campiña:

“En Guadalajara,
una provincia de misteriosas bellezas y escondidos tesoros...
concretamente en la comarca de
La Campiña,
vive Otis, una avutarda muy inquieta”.

Unas notas acerca de las características de las avutardas, las plantas en las que vive, los bosques de la Campiña -de galería-, los cultivos predominantes, el hombre y su relación con el medio, etc., van acompañando la narración, que se complementa con unos atractivos dibujos debidos también a la autora del libro (páginas 9 a 25).

martes, 16 de abril de 2013

Guadalajara en dos continentes


Cepeda, Luis; Cano, Soledad: “Guadalajara en dos mundos”. Edición del Ayuntamiento de Guadalajara (España) y del Ayuntamiento de Guadalajara (México), 1991. 136 páginas, grabados a color. Cubierta en cartoné. Sin ISBN ni depósito legal.

Libro curioso donde los haya, este que escribieron Luis Cepeda (tapatío) y Soledad Cano (alcarreña) y que se publicó en 1991 a medias entre los Ayuntamientos de las Guadalajaras de ambos mundos. Así se titulaba y eso quiere expresar: la historia, el patrimonio y la mentalidad de ambas ciudades, tan lejanas en lo físico, y tan cercanas, al menos en esas fechas, en lo espiritual. Porque en la década de los años 80 del pasado siglo, tanto las autoridades de la Alcarria como las de Jalisco, se hicieron visitas mutuas, se llegaron a acuerdos de hermanamiento y colaboración, y muchos alcarreños fueron allá para pregonar las maravillas de nuestra tierra: entre ellos Suárez de Puga, Campoamor, Criado de Val, Alonso Gamo, García Marquina, Nieto Taberné y Segundo Pastor, que dieron recitales, y alimentaron el cariño que en la Guadalajara tapatía siempre se nos ha tenido.
Sole Cano escribió poco después un libro, o lo coordinó, que es el que comentamos: realmente la información histórica la proporcionaron María Luz Crespo y Miguel Angel Cuadrado, colaborando también Javier Barbadillo, y el texto que ofrece es un resumen de la Historia de la Ciudad, su patrimonio, y las bellezas y temas de interés de los alrededores. La segunda mitad del libro es la descripción de los mismos temas, pero de la Guadalajara tapatía. Abundantemente ilustrado, con muchas fotografías antiguas de ambas ciudades, el libro se ofrece como un cariñoso abrazo de ambas tierras. No aporta nada nuevo pero sirve (sirvió en su día, porque hoy solo queda apoyado entre otros en los anaqueles de algunas bibliotecas) para intercambiar noticias y visiones de estas ciudades, madre la una de la otra, y que deberían mantener intercambios sociales y culturales más a menudo, porque ese tipo de relaciones institucionales hacen que el mundo se abra y las ideas se oreen.
Al repasar, 20 años después, este libro, y al comprobar que la mayoría de las fotos se han ajado en su color y el papel ha tomado cierto tinte amarillento, con nostalgia recordamos aquellos viajes por Jalisco, y animamos a las autoridades de hoy a que de un modo u otro sigan manteniendo viva esa llama de hermanamiento y aliento cultural común.